Los perfumes en vida de Jesús: La Mirra

Los Perfumes en el Cristianismo

La otra sustancia aromática que menciona Mateo es la mirra. Se trata de una gomorresina aromática exudada por diversos árboles del noreste de África (Somalia), Arabia y Anatolia (Turquía).

La otra sustancia aromática que menciona Mateo es la mirra. Se trata de una gomorresina aromática exudada por diversos árboles del noreste de África (Somalia), Arabia y Anatolia (Turquía). De la familia de las burseráceas, es un árbol espinoso que alcanza una altura de 1,2 a 6 metros (Burgstaller, 1984:102), y presenta un tronco desproporcionadamente grueso al que se le practican incisiones para recoger una sustancia que, al secarse, se torna roja, traslúcida, frágil y brillante. Las gotas que exuda contienen entre un 25 y un 45% de resina, de 3 a 8% de aceite esencial y entre 40 y 60% de goma.

Su nombre, mirra, proviene del árabe (murr) y significa amargo (The Oxford, 1979, p. 600). Tiene una doble connotación: por un lado se refiere al sabor acre de la mirra, de la que se dice posee "gusto amargo y dulce olor" (Vaughan, 1998). Y por otro, se refiere a la asociación de la mirra con el dolor, en referencia a su empleo funerario. Se la utilizaba también en las ofrendas y se la podía quemar sola o junto con otras resinas, ya que formaba parte de la mayoría de las fórmulas del incienso.

De múltiples usos en la Antigüedad, se utilizaba la mirra para la fabricación de perfumes, ungüentos, medicinas. Se creía que curaba casi todo, desde las paspaduras de pañal hasta la calvicie. Se la utilizaba para tratar lastimaduras, problemas digestivos como atonía digestiva, dispepsia, gastralgia, diarrea y disentería; también como enjuague bucal, para bajar la fiebre y como emenagogo (para provocar el flujo menstrual) (Burgstaller, 1984:102).

Se le atribuía también un cierto efecto narcótico. Era práctica entre los romanos —como resabio de compasión hacia los condenados a tormento seguido de muerte— que se les ofreciera vino mezclado con mirra, a fin de adormecerlos previamente a su agonía. Antes de clavar a Jesús en la cruz le ofrecen, según esta costumbre, vino con mirra, bebida que rechaza : "Y le dieron a beber vino mezclado con mirra, más él no lo tomó" (Mateo 27:34).

Se usaba también en los embalsamamientos: los egipcios llenaban los cuerpos vacíos con mirra en polvo. Refiere Heródoto, refiriéndose a este pueblo:

(…) Y PURGADO EL VIENTRE [DEL CADÁVER], LO LAVAN CON VINO DE PALMA Y DESPUÉS CON AROMAS MOLIDOS, LLENÁNDOLOS LUEGO DE FINÍSIMA MIRRA, DE CASIA Y DE VARIEDAD DE AROMAS, DE LOS CUALES EXCEPTÚAN EL INCIENSO (…). . (Heródoto, libro II:LXXXVI)

Por un lado, tapaba los olores de la carne en descomposición y por otro, también ayudaba a conservar el cadáver. Asimismo, se creía que purificaba el cuerpo, preparándolo para la vida en el más allá. Heródoto destaca que el incienso no era utilizado en los menesteres momificatorios, lo que probablemente se deba a su carácter netamente ofrendatorio. Los judíos, que no practicaban el embalsamamiento, usaban mirra y áloe en los ungüentos funerarios para la preservación del cuerpo. Los cadáveres eran perfumados y ungidos con óleos y sustancias aromáticas antes de ser envueltos en lienzos blancos. En Asiria se quemaba mirra en la cabecera de los moribundos, tal vez con intenciones antisépticas. Debido a su uso en los padecimientos y en los preparativos mortuorios, la mirra se asocia con el dolor y la muerte en las culturas antiguas.

Antes de ordenarle a Moisés cuáles han de ser los componentes del incienso, Dios especifica la receta para el óleo que han de usar los sacerdotes para sacrificar y ungir:

(…) TOMARÁS PERFUMES ESCOGIDOS, A SABER: QUINIENTOS SICLOS DE MIRRA DE LA MÁS EXCELENTE; Y (…) CINAMOMO; (…) CAÑA AROMÁTICA; (…)CASIA (…) Y (…) ACEITE DE OLIVA. CON LO QUE FORMARÁS EL ÓLEO SANTO DE LA UNCIÓN, UNGÜENTO COMPUESTO SEGÚN EL ARTE DE PERFUMERÍA. Y UNGIRÁS CON ÉL LA TIENDA DE LA REUNIÓN Y EL ARCA DEL TESTAMENTO. Y LA MESA CON SUS VASOS, Y EL CANDELERO Y SUS ACCESORIOS, Y EL ALTAR DE LOS PERFUMES. EL DE LOS HOLOCAUSTOS Y TODOS SUS UTENSILIOS Y LA PILA Y SU BASA. (…) UNGIRÁS A AARÓN Y A SUS HIJOS, Y LOS SANTIFICARÁS PARA QUE EJERZAN LAS FUNCIONES DE MI SACERDOCIO. (…) ESTE ÓLEO DE LA UNCIÓN SERÁ COSA SAGRADA (…) (Éxodo 30.23-31)

El significado de la palabra Mesías en hebreo ("Maschiah") es "el ungido" y se tradujo al griego como "Khristós", que no es un nombre propio sino que quiere decir "el ungido del Señor". La palabra griega "khrîsma" expresa la acción de ungir (Corominas, 2000:179) y pasó a denominar al óleo (santo crisma) que se utilizaba para la unción. El óleo que debía ungir al Mesías, al Cristo Jesús, se preparaba con la dulce mirra.

Por otro lado, en el plano terrenal y profano, la mirra se asociaba con estilos de vida lujosos, con la opulencia y la riqueza, como símbolo de un elevado nivel socio-económico. A fines del tercer milenio a. C., el egipcio Ipu-wer se queja amargamente del orden social trastocado y denuncia que los nuevos ricos han elegido a la mirra como emblema de su nuevo estatus:

MIRAD, EL CALVO QUE NUNCA TUVO ACEITE HA LLEGADO A SER DUEÑO DE VASIJAS DE DULCE MIRRA. (Pritchard, 1976:273)

La mirra se relacionaba en el mundo antiguo con los preparativos amorosos, la voluptuosidad y el placer. Era el perfume con que se aromatizaban los lechos cuando se preparaban para el amor: "He rociado mi alcoba con mirra y óleo, y cinamomo: Ven, embriaguémonos de amor hasta la mañana; solacémonos con amores (Proverbios 7:17-18)." El Cantar de los Cantares (1:12-13) se refiere a la práctica de las mujeres de llevar una pequeña bolsa que contenía mirra, bajo sus vestidos (Keller, 1980:223): "Mi amado es una bolsita de mirra que descansa entre mis pechos." Con mirra se perfumaban las camas y las ropas de los reyes, y con mirra se preparaban a las bellas jóvenes que eran elegidas para formar parte del harén. El libro de Ester (2:13) refiere que las futuras esposas debían ungirse durante seis meses con óleo de mirra antes de ser presentadas al rey Asuero, a quien se lo identifica con el rey Jerjes I, que reinó entre 585 y 465 a. C.

Su elevadísimo precio hacía que antaño se le considerara un tesoro; una sola gota de mirra tenía el poder de convertir a un perfume ordinario en costosísima y codiciada fragancia. Pero su demanda decreció a partir de la difusión del cristianismo ya que los enterramientos simples de los cristianos menguaron las prácticas crematorias romanas y con ello, el habitual uso de la mirra en los funerales. Hoy en día, su aplicación es muy limitada (fabricación de tónicos, dentífricos, remedios para el estómago y medicinas para calmar el dolor de encías y boca) y por ello ha perdido su valor económico.


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Patricia Grau-Dieckmann


Lcda. en Humanidades y Ciencias Sociales


6 Comentarios en "Los perfumes en vida de Jesús: La Mirra"

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todavía no sé donde la puedo comprar

para comprension de su uso

deseo resibir todo aquella informasion me edifique en el proposito de la palabra de Dios grasias

jorge luis solarte

muy interesante todos los dias se aprende mas y mas

ceci

eso noes informacion aganlo mejor

Noemí Romero

muy bueno fue de bendición!

Mary

gracias por la informaciòn fuè muy amplia y muy detallada, me sirviò muchísimo, que Dios te bendiga


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